Manos a la esponya y bienvenido a Israel

Comienzos_ViejacasanuevaNunca hubiera imaginado que fregar el piso podría llegar a ser un código cultural, o cuando menos lo más próximo a un rito de pertenencia femenino –y quizás también masculino, pero de ello no puedo dar testimonio, por razones obvias– que he conocido. Pero no limpiar de cualquier manera. En Israel el elaborado ritual recibe el nombre de esponya, y como todo código responde a normas “que regulan unitariamente una materia determinada” (rae.es). Por eso existen los códigos, porque éstos son una de las pocas formas de asegurar que algo pasará de una generación a otra sin mayores variantes.

Iniciar al recién llegado –y algunas veces a quien ya no lo es tanto pero aún no ha entendido bien los intríngulis del asunto, como es mi caso– en el arte de la esponya es sin duda un gesto de buena voluntad y acogida. Para quienes llegan, abrirse a otras maneras de hacer incluso las cosas más simples es asumir la disposición de aceptar nuevas reglas. Un rito de pasaje por donde se mire.

Aunque elaborado y codificado, el proceso de la esponya no responde a principios complejos. En Israel no hay tiempo ni paciencia para eso. Se trata básicamente de una manera de lavar el piso con mucha agua y esfuerzo.

Por supuesto, como paso previo el piso debe haberse barrido. A continuación se preparan los instrumentos para la esponya. Nada de ir a buscar lo que se necesite “como vaya viniendo”. Todo debe estar listo antes de comenzar. Para esto se llena un balde de agua con jabón, limpiador para pisos o lejía (aquí llamada ‘económica’, lo cual merecería un capítulo aparte), que a continuación se vacía en la superficie a lavar.

En casos extremos se frota el piso con una escoba para quitar el sucio y luego se saca el agua con lo que en algunos países llamamos haragán o más comúnmente secador de pisos. En días “normales” puede prescindirse de la escoba. Si se está en modo obsesivo, se vuelve a cubrir el piso con agua limpia, pero en la mayoría de los casos simplemente se pasa el coleto o mocho mojado para asegurar que el piso haya quedado bien limpio. Muchos años atrás, según cuentan, se usaba para esto un aparatoso palo con esponja llamado esponyador­, de donde proviene el nombre de la tarea que nos ocupa. Por último se pasa un trapo seco.

Uno diría que después de esto el piso quedará limpio durante meses, pero no. Si se trata de una oficina o una escuela, al día siguiente hay que volver a lavarlo de la misma manera. Y en casa, cada semana o con la frecuencia que el ánimo doméstico lo disponga.

Lavar el piso con balde y trapo, tal como se usa en innumerables países alrededor del mundo, es conocido como esponya americait, sinónimo de básicamente limpiar con agua sucia. Y no les falta razón, claro.

Pese a mis esfuerzos antropológicos aún no he podido dar con una versión confiable de sus orígenes culturales. He leído que en algunos países de Europa del Este se usa un método de limpieza parecido, pero desconozco si tiene el carácter de marca cultural que detenta la esponya en Israel.

Limpiar, con cualquier método, no entra en mi lista de actividades predilectas, pero si en nombre de la pertenencia hay que dominar la técnica de la esponya, sea bienvenido este rito de pasaje. Espera, ¿sólo hace falta esa lección y su correspondiente práctica para considerarse israelí? Walla, leat leat, lo col caj pashut. Por Dios, poco a poco, no es tan simple.

Fuentes: experiencia personal. Si alguien tuviera dudas de mi versión, sólo tiene que consultar esta “Guía para principiantes en cinco pasos”.

Fanny Díaz


El hada de las flores

Florista AshdodUno de mis primeros vínculos con Israel fueron las flores, y siguen siéndolo. Año tras año, viernes tras viernes, el ritual de comprar flores me ha mantenido conectada conmigo misma y con la belleza del mundo. Las flores me han salvado cada vez que he estado a punto de caer.

Así conocí a Tania, ahora mi amiga, una vendedora de flores que a la vez es florista y ama “darle felicidad y belleza a la gente”, como ella describe lo que hace. En una de nuestras primeras conversaciones me contó cómo llegó a las flores tras haber trabajado como policía por años. Un cambio radical, si se piensa en oficios. Siempre había querido ser florista y un día comenzó un curso casi a escondidas. Tras un divorcio intempestivo, se refugió en las flores y poco a poco encontró allí el centro de su mundo.

En mi último día en Ashdod, Tania me invitó a tomar un café, me dio un gran abrazo y me regaló un par de medias para el frío de Jerusalén. También me regaló un abrigo francés para fuera elegante por la vida, sin por supuesto mencionarlo. Hablamos de los sueños, los planes y el mundo. También de la importancia de creer con toda la fe posible que al final todo saldrá bien, siempre. “Hihié beséder”. Nunca hasta entonces había pensado en los lazos que pueden llegar a establecer dos mujeres, inmigrantes para más señas, que tienen una pasión en común. Nunca hasta entonces se me había ocurrido que la gente que da felicidad y belleza mantiene el mundo a flote.

Flores Ashdod

Por Fanny Díaz

Division

Diario de guerra 2014

Diario personal de guerra. Ashdod, Israel 2014

«Juntos, damos las gracias a nuestros soldados».

8 de julio

Anoche la sirena sonó por primera vez luego de muchos meses. Aunque durante semanas la posibilidad de una escalada de violencia había sido el principal tema de conversación, nunca se está emocionalmente preparado. El sonido penetrante avisa que tenemos tseva adom (color rojo), que hay que correr a protegerse en el primer lugar que se encuentre, que no hay tiempo para dudas ni lugar para la humana confianza en que ‘eso no puede pasarme a mí’.

Luego se escucha la explosión. Algunas veces cerca, y entonces todo se estremece; otras, a lo lejos, como si de pronto el peligro se hiciera irreal. En ambos casos uno reza para que la kipat barzel (domo de hierro) se haya ocupado del asunto. La explosión de anoche fue una de las más estruendosas que he escuchado hasta ahora…

Otro día

Poco sabíamos que la sirena se convertiría de nuevo en nuestro día a día. Entre sirena y refugio hacemos la vida. Afuera se libra una guerra adicional, la de demostrar que Israel tiene derecho a defenderse y en el fondo la de justificar su existencia.

Cientos de fotografías de palestinos, especialmente niños, inundan la red. A ratos las dudas invaden el alma. Algo es claro: en una guerra nadie gana.

Otro día más

Hoy me dio por releer a la escritora israelí Batya Gur. Michael Ohayon, el personaje principal de sus novelas, es un detective de origen marroquí, guapo, inteligente y sensible que solo pudo ser creado por una mujer. Al final de la novela Asesinato en Jerusalén, Ohayon tiene un peculiar diálogo con su hijo Yuval, la mañana antes de este último partir a un entrenamiento en la reserva del ejército de Israel:

“(…) Quería preguntarte, pero realmente ahora, si eres sionista. ¿Eres sionista, papá?”.

“¿Por qué lo preguntas?”. Michael trataba de ganar tiempo; finalmente la mesera los dejó solos.

“Primero respóndeme” (…)

“…Si sionismo significa una casa para el pueblo judío, entonces puede decirse que soy sionista”.

Más y más días

Algunos días no suena la sirena pero se escuchan explosiones a lo lejos. La ilusión de normalidad se ve interrumpida una y otra vez por el sonido aparentemente lejano.

Mueren 64 soldados israelíes en una emboscada. Me siento culpable por no ser más neutral, por no lamentar las muertes del ‘otro lado’, por no hacerlas mías. En cambio, cada soldado que veo en la calle me hace sentir que no estamos protegiendo a nuestros jóvenes, que en lugar de estar peleando por nosotros ellos deberían estar respirando vida. Las calles se llenan de inmensas vallas que dan gracias a nuestros soldados. Cada uno de ellos, casi niños en realidad, me recuerda que esta tierra hay que conquistarla cada día. Quizás todavía estamos vagando en el desierto.

23 de julio

Tal parece que mis sentimientos tienen compañía. LynleyShimat Lys publicó un poema en su muro:

I feel guilty for being alive.

I feel guilty I can’t help

the people in Gaza

in Sderot

in Ashkelon

in Ashdod

I feel guilty I can’t persuade my friends

to come north to Jerusalem

I feel guilty I can’t tell the government

not to send

men to kill and to be killed

I feel guilty for

every supposed leader

opposing peace, risking lives.

I feel guilty for asymmetries,

for rockets, tanks, tunnels,

for the airforce

and the airport.

I feel implicated from all sides.

for what I did

for what I didn’t do.

This war is not a war – there is no winning. Ashes, ashes, we all lose.

Me siento culpable de estar viva.

Me siento culpable de no poder ayudar

a la gente en Gaza

en Sderot

en Ashkelon

en Ashdod

Me siento culpable de no poder convencer a mis amigos

de venir al norte a Jerusalén

Me siento culpable de no poder decirle al gobierno

que no envíe

hombres a matar y ser matados

Me siento culpable por

cada supuesto líder

que se opone a la paz, arriesgando vidas.

Me siento culpable por las asimetrías,

por los cohetes, tanques, túneles,

por la fuerza aérea

y el aeropuerto.

Me siento implicada en todos los lados.

por lo que hice

por lo que no hice.

Esta guerra no es una guerra ­–no hay ganador–. Cenizas, cenizas, todos perdemos.

Un día más

Alto al fuego. Violación del alto fuego. Tseva adom. Sirena. Muere un niño de cuatro años que no tiene tiempo de llegar al refugio. Una fotografía con su camisa del futbolista Leo Messi inunda las redes. El héroe no se da por enterado. La guerra paralela continúa.

Hoy sonó de nuevo la sirena…

Por Fanny Díaz

Colores del verano israelí 2013

Por Fanny Díaz

VeranoenIsraelEste año el final del verano resultó eclipsado por las fiestas mayores (Rosh Hashaná, Iom Kipur y Sucot), que llegaron más temprano que otras veces.

Por eso quisiera guardar algunos colores veraniegos para volver a ellos cuando las lluvias y el frío húmedo de Israel amenacen con hacerme olvidar la luz.

 Librodelavida

Unas mariposas emergiendo del libro de la vida del artista estadounidense David Kracov fueron el primer guiño del verano desde la vitrina de una galería de arte en Jerusalén.

PlazaHabima

 Las flores multicolores de la plaza Habima en Tel Aviv me recuerdan que vivo en un país que después de 65 años sigue embelleciendo el desierto.

FashionPantoneIsrael

Fashion y Pantone, vieja dupla, me han alegrado la vida por muchos años. Esta vez lo hacen desde la bolsa de una popular cadena de ropa israelí.

Con las manos en la máscara

Por Fanny Díaz

En 2011 escribí un post sobre la experiencia de un olé jadash al retirar su primera máscara antigás. Dos años después, la amenaza de un ataque se cierne sobre Israel una vez más. De nuevo los recién llegados deben retirar su “equipo de defensa”, de nuevo la angustia se apodera del día a día, de nuevo los rumores son la principal fuente de información.

¿Qué hacer? Algunos consejos prácticos

  • Obviamente, lo más importante es permanecer en calma. Confiar en que Israel, no sólo está preparado para un ataque, sino que su principal preocupación es la protección de sus ciudadanos.
  • El Home Front Command, “Pikud Haoref”, la institución israelí encargada de la seguridad ciudadana en casos de conflicto armado o desastres naturales, es la mejor fuente de información. Para cualquier duda o solicitud llamar al teléfono 104.
  • En la página web de Pikud Haoref se encuentra una guía de los lugares de distribución de máscaras antigás:
    http://www.oref.org.il/901-11957-en/Pakar.aspx
  • También se puede solicitar el envío a través de la oficina de correos con solo cancelar 25 shékels, pero esta opción toma al menos 18 días hábiles. Teléfono: *2237 o dejar un mensaje.
  • Las municipalidades cuentan con un servicio de ayuda sobre aspectos locales en el número 106.
  • Aunque todos lo sabemos, es necesario repetirlo: jamás saques la máscara de la caja para practicar cómo usarla. El aire deteriora los filtros y las sustancias protectoras que ésta contiene.
  • Si por alguna razón no se obtuvo la máscara, no hay que angustiarse. En este momento se está asignando máscaras solo a los ciudadanos israelíes, pero en caso de emergencia el ejército de Israel monitoreará que todos sus ciudadanos y residentes estén debidamente protegidos.
  • La vida continúa de manera normal en Israel. No hay llamados de alerta ni luz roja. La mejor protección es conocer el protocolo de emergencia, qué hacer, hacia dónde dirigirse y cuál es el refugio más cercano en caso de no contar con cuarto de seguridad (maamad) en casa.
  • Sí, ya lo dije, pero quisiera repetirlo: confía en que Israel cuenta con gente capacitada y provista con los mayores adelantos actuales para la protección de la población civil, que en caso de una crisis (Dios no lo permita) estará allí para protegerte.

Quien salva una vida, salva al mundo entero.
Talmud

FuentePikud Haoref, amotherinisrael.com

Instantáneas israelíes

Por Fanny Díaz

RakbIsrael
Solo en Israel

Solo en Israel

I

El muchacho pregunta si me gusta la nostalgia. “Depende de qué tipo de nostalgia”, respondo, y él pone en Youtube una canción de hace tres años. ¿Propio de su edad o más bien propio de un país donde la novedad es la regla? ¿Qué importa, a fin de cuentas?

II

El hombre descarga en mí su resentimiento con el mercado de trabajo israelí. Me hace saber que “mi industria” le ha quitado el trabajo a millones de personas y que por eso merecemos ser pechados con más impuestos que el resto de los trabajadores. Como si eso solo sucediera en Israel y como si fuera yo la presidenta de una corporación de alta tecnología y no la obrera del teclado que soy. Para calmarlo, le digo que Israel es quizás el único país del mundo en el que se necesita contratar dos empresas para un solo servicio de internet. De todas formas no sé si entendió lo que quise decir.

III

A la mujer le asombra mi entusiasmo por la moda israelí: “Quizás vivimos en países distintos. Yo solo veo bermudas y sandalias para cualquier ocasión, blue jeans en la sinagoga, lentejuelas ochentosas en los matrimonios”, dice. “Yo hablo de Ronen Chen, la semana de la moda, los tours de compra en Tel Aviv”, contesto. “Y yo hablo de la realidad, de lo que hay”, deja sentado ella con impaciencia. Quizás tenga razón, pienso, solo que yo prefiero vivir en este mundo paralelo donde encontrar belleza es la máxima ley.

Romance del gato sabra

Por Fanny Díaz

Gatos Israel vida israeliEl paisaje urbano israelí tiene un maullido como sonido de fondo. Casi en cualquier rincón una manada de gatos ha conquistado un territorio para pasar sus días, sino plácidamente, por lo menos tolerados por la vecindad.

Digamos que en Israel los gatos se han beneficiado de la inclinación judía por la comida y los invitados. Lejos de la imagen macilenta de los animales callejeros que uno suele tener, en general estos auténticos sabras muestran barrigas llenas y supongo que corazón contento.

Quien tenga debilidad por estos animales o alguna fijación infantil con una pandilla de ellos, no tendrá dificultades para adaptarse a este paisaje. Quien los deteste, como parece ser el caso más común, tendrá un inagotable tema de conversación y queja. Los gatos israelíes tienen audiencia asegurada.

En principio, no formaba parte de ninguno de los dos grupos, aunque siempre me ha gustado la particular soledad de los gatos, su placidez un tanto envidiable, y sobre todo esa actitud de rey caído que nunca ha olvidado su origen. Mi adscripción a la corte gatuna se la debo al haber sido escogida por un gato sabra. Luego de seguirme con la mirada durante semanas, un día se me enredó entre los pies y desde entonces no he podido zafarme de él. El muy jutzpán (¿no son acaso jutzpá y sabra vocablos casi sinónimos?)…

Uno de estos días leí que Osvaldo Soriano alguna vez dijo que “un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo”. Su palabra vaya adelante. Ahora soy guiada por un gato que maúlla en hebreo. Quizás por este camino algún día llegue también a ser escritora.

Israel aliah vida israeli

El aula de la calle en Tel Aviv

Por Fanny Díaz

Durante las protestas de 2011 en Tel Aviv, Guy Sharett notó que muchos de sus estudiantes de hebreo no entendían el significado de las pancartas, no solo el literal, sino sobre todo el contextual. Israel, un país cuya inmigración no ha cesado desde su fundación en 1948, es un lugar multilingüe, pero hablar hebreo es la única manera de entrar en contacto con el corazón de esta tierra.
Sharett, profesor diplomado de hebreo y lingüista egresado de la Universidad Hebrea de Jerusalén, tuvo la idea de juntar enseñanza del idioma y cultura israelí en las calles de Tel Aviv. Así nacía la aventura de una clase de hebreo peripatética, en la que no solo se aprende la lengua diaria, sino también etimología, historia judía y universal, cultura contemporánea, slang y algo de la movida telavivense.
Con su pizarra miniatura que ya es parte de una marca personal, Sharett recorre con su grupo las calles del barrio Florentin, al sur de la ciudad, escudriñando paredes en busca de significados. Incluso el alcantarillado puede mostrar la acelerada evolución de la lengua hebrea, de la que Amos Oz dice: “Lo que en otras lenguas ha supuesto un proceso de varios siglos, para el hebreo han sido unas pocas generaciones. La distancia entre Miguel de Cervantes y Gabriel García Márquez, en términos hebreos, es de 120 años”.
Considerada una de las ciudades más innovadoras del mundo, Tel Aviv muestra sus recodos con creatividad. Baruj habá (‘Bienvenido’, literalmente ‘Bendito el que llega’).

Verano israelí 2012

Con este segundo álbum de verano, se está creando una tradición: veranos israelíes en viejacasanueva.net

Otro atardecer en el Mediterráneo

Aquí cabemos todos (acalorados)

Una nueva idea de Zapatos Katalina está por nacer

Dos estilos veraniegos, un solo hobby: hablar por teléfono

Moda de Israel para el mundo

Reggae escrito en alef-bet